Cuando una lesión muscular o tendinosa se prolonga durante semanas o meses, es frecuente encontrarse con una situación muy concreta: después de un periodo de reposo, el dolor disminuye, pero reaparece prácticamente en cuanto se retoma la actividad física.
En Corner Salud trabajamos habitualmente con profesionales médicos y conocemos bien este tipo de situaciones dentro del ámbito de la recuperación musculoesquelética y la medicina hiperbárica. Cuando una lesión persiste en el tiempo, el problema no siempre se explica simplemente por no haber descansado lo suficiente.
Pueden intervenir alteraciones en la capacidad del tejido para tolerar carga, cambios estructurales, una reparación incompleta, sensibilización del dolor y, en determinados casos, alteraciones de la microcirculación y de la oxigenación tisular.
En este artículo vamos a explicar por qué el reposo pasivo prolongado no siempre es suficiente para recuperar una lesión muscular o tendinosa persistente, qué importancia tiene el oxígeno durante la reparación de los tejidos y qué papel puede tener la medicina hiperbárica como complemento dentro de un proceso de recuperación.
Una lesión persistente no es simplemente una lesión aguda que necesita más descanso
Tras una rotura fibrilar, una sobrecarga importante o determinadas lesiones tendinosas, el organismo activa una serie de mecanismos destinados a reparar el tejido.
Durante las primeras fases aparece una respuesta inflamatoria. Esta inflamación inicial no debe entenderse necesariamente como algo negativo, porque forma parte del proceso fisiológico mediante el cual el organismo elimina tejido dañado e inicia posteriormente la regeneración.
Después deben sucederse distintas fases de reparación, formación de nueva matriz extracelular, reorganización del colágeno y adaptación progresiva del tejido a las cargas. El problema aparece cuando esa evolución no se completa adecuadamente.
Por eso, reposo no significa necesariamente recuperación. Reducir temporalmente una carga que está agravando una lesión puede ser necesario, pero mantener durante demasiado tiempo una ausencia completa de estímulo tampoco devuelve automáticamente al músculo o al tendón su capacidad funcional.
Cuando el dolor reaparece al retomar la actividad, es importante valorar qué está impidiendo que ese tejido vuelva a tolerar correctamente el esfuerzo.
Inflamación aguda e inflamación persistente no son lo mismo
Cuando nos lesionamos, es normal que aparezca inflamación al principio: es una de las formas que tiene el cuerpo de iniciar la reparación del tejido. Pero si el dolor continúa durante semanas o meses, no significa necesariamente que la zona siga inflamada todo ese tiempo. Puede ocurrir que el músculo o el tendón no haya recuperado bien su fuerza, su elasticidad o su capacidad para soportar esfuerzo.
Por eso, cuando una lesión se vuelve persistente, es importante averiguar qué está impidiendo que el tejido termine de recuperarse
El papel de la oxigenación en la reparación de los tejidos
El oxígeno es fundamental para que el organismo pueda reparar correctamente un tejido lesionado. Después de una lesión, la inflamación y el daño en los pequeños vasos sanguíneos pueden hacer que llegue menos sangre (y por tanto, menos oxígeno) a la zona afectada. Cuando esto ocurre, algunos de los procesos necesarios para la recuperación pueden funcionar peor.
El oxígeno participa, entre otras cosas, en la producción de colágeno, una proteína esencial para reparar y dar resistencia a músculos, tendones y otros tejidos. También interviene en la actividad de las células encargadas de la reparación y en la formación de nuevos vasos sanguíneos.
Esto no significa que todas las lesiones persistentes se deban a una falta de oxígeno. Pero cuando la oxigenación de la zona está comprometida, puede convertirse en uno de los factores que dificultan una recuperación completa.
¿Por qué descansar puede no ser suficiente?
El reposo puede disminuir los síntomas porque reduce la carga mecánica sobre la estructura lesionada. Pero que deje de doler mientras no se utiliza no significa necesariamente que el tejido haya recuperado completamente su capacidad funcional.
Por ejemplo, un tendón puede dejar de generar molestias durante un periodo sin actividad y volver a doler cuando recupera de golpe la misma intensidad de entrenamiento que soportaba antes de la lesión.
Por eso actualmente se presta especial atención al reposo relativo y a la recuperación progresiva de la carga, en lugar de recurrir únicamente a periodos prolongados de inactividad.
En las lesiones musculares ocurre algo similar. La recuperación no debe buscar solamente que desaparezca el dolor en reposo, sino también que el músculo vuelva a producir fuerza, absorber carga y responder correctamente al movimiento.
Hipoxia, fibrosis y calidad de la cicatrización
Después de determinadas lesiones musculares puede formarse tejido cicatricial. Esto forma parte del proceso normal de reparación, pero la cantidad, orientación y características de ese tejido pueden influir en el resultado funcional.
Un tejido cicatricial excesivamente rígido o que no se haya adaptado correctamente a las cargas puede favorecer limitaciones de movilidad o nuevas molestias al recuperar la actividad. En entornos con una oxigenación insuficiente, además, determinadas funciones celulares relacionadas con la síntesis y organización de la matriz extracelular pueden verse afectadas.
Por eso, el objetivo de una recuperación adecuada no consiste únicamente en que una lesión deje de doler, sino en conseguir un tejido funcional, resistente y capaz de soportar nuevamente las cargas habituales.
Angiogénesis: la importancia de la vascularización
La angiogénesis es el proceso mediante el cual el organismo genera nuevos vasos sanguíneos a partir de la red vascular existente. Es uno de los mecanismos relacionados con la reparación tisular, ya que permite mejorar progresivamente el suministro de oxígeno y nutrientes hacia los tejidos que se están recuperando.
En este proceso participan diferentes señales biológicas, entre ellas el VEGF o factor de crecimiento endotelial vascular, así como vías celulares relacionadas con la disponibilidad de oxígeno.
Estas respuestas son uno de los motivos por los que la oxigenoterapia hiperbárica ha sido objeto de investigación en diferentes procesos relacionados con la reparación de tejidos.
La exposición controlada e intermitente a oxígeno a presión elevada puede modificar temporalmente la disponibilidad de oxígeno en los tejidos y producir distintas respuestas celulares relacionadas con la inflamación, la vascularización y la reparación tisular.
No obstante, la relación entre estos mecanismos es compleja y depende tanto del tipo de tejido como de la lesión y de su momento de evolución. No debe interpretarse simplemente como una relación directa de “más oxígeno, más curación”.
¿Qué aporta la medicina hiperbárica?
Durante una sesión de oxigenoterapia hiperbárica, el paciente respira oxígeno en un entorno sometido a una presión superior a la atmosférica. Una de sus principales consecuencias fisiológicas es el incremento de la cantidad de oxígeno disuelto directamente en el plasma sanguíneo.
Esta hiperoxigenación temporal puede favorecer que el oxígeno llegue a tejidos con dificultades de perfusión y producir respuestas biológicas relacionadas con la modulación inflamatoria, la actividad celular, el metabolismo del colágeno y determinados mecanismos de neovascularización.
Pero existe una cuestión fundamental: la medicina hiperbárica no sustituye la rehabilitación de una lesión muscular o tendinosa.
Una tendinopatía necesita recuperar progresivamente la tolerancia a la carga. Un músculo lesionado debe recuperar fuerza y funcionalidad. Y cuando una lesión reaparece de forma recurrente es necesario estudiar las causas que pueden estar favoreciendo esa situación.
La oxigenoterapia hiperbárica debe entenderse, cuando existe una indicación adecuada, como una herramienta complementaria dentro de una estrategia de recuperación individualizada.
¿Puede utilizarse medicina hiperbárica en lesiones musculares y tendinosas?
Existe un fundamento fisiológico que ha llevado a estudiar la oxigenoterapia hiperbárica en traumatología, recuperación tisular y medicina deportiva.
La investigación experimental ha observado efectos sobre distintos mecanismos relacionados con la reparación de los tejidos, aunque la evidencia clínica disponible específicamente para lesiones musculares y tendinosas continúa siendo limitada y heterogénea.
Por ese motivo, no todas las personas con una sobrecarga, una tendinopatía o una rotura muscular son automáticamente candidatas a realizar sesiones de medicina hiperbárica.
Antes de plantear este tratamiento es importante valorar aspectos como:
- el tipo y localización de la lesión;
- el tiempo de evolución;
- las pruebas diagnósticas disponibles;
- los tratamientos realizados previamente;
- el estado funcional;
- los posibles factores que estén dificultando la recuperación;
- y las posibles contraindicaciones de la terapia hiperbárica.
El objetivo debe ser determinar si la oxigenoterapia hiperbárica puede tener sentido como complemento del tratamiento indicado por los profesionales sanitarios responsables del caso.
Cuando una lesión no termina de recuperarse, parar más tiempo no siempre es la respuesta
Una lesión que reaparece cada vez que se retoma el ejercicio merece algo más que prolongar indefinidamente el reposo.
Es necesario determinar qué estructura está afectada, qué capacidades no se han recuperado completamente y qué factores pueden estar interfiriendo en el proceso normal de reparación.
La oxigenación tisular es uno de esos factores y constituye precisamente uno de los ámbitos de interés de la medicina hiperbárica. El planteamiento adecuado no consiste en elegir entre reposo, rehabilitación o medicina hiperbárica.
La recuperación debe abordarse de forma conjunta: un diagnóstico adecuado, control de la carga, rehabilitación progresiva y, cuando los profesionales sanitarios lo consideren apropiado, utilización de terapias complementarias destinadas a favorecer las condiciones biológicas en las que debe repararse el tejido.
¿Tienes una lesión muscular o tendinosa que no termina de recuperarse?
En la Unidad de Medicina Hiperbárica de Corner Salud puedes consultar tu caso y valorar, junto con los profesionales correspondientes, si la oxigenoterapia hiperbárica puede formar parte de tu proceso de recuperación.
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