«Yo cogí la COVID-19 en diciembre de 2020, y me dejó problemas respiratorios y neuromusculares en todas las articulaciones, desde los empeines, tobillos, rodillas y, sobre todo, en este hombro. Me bajaba por la muñeca y no podía hacer la pinza con los dedos. Además, tenía unos dolores en la zona lumbar, en la parte baja de la espalda, que me impedían mantenerme en posición sentada o de pie por más de cinco minutos. No aguantaba. Tampoco podía hacer ejercicio, lo que afectó bastante a mi mentalidad.
Un día, conocí a una persona que también tuvo COVID y que probó la medicina hiperbárica. Me habló de ella, y me puse en contacto con la clínica. Tras terminar el tratamiento, ahora hago ejercicio, me mantengo en posición sentada sin problemas, apenas tengo fatiga, no tengo dolores de cabeza ni ansiedad. La depresión, por supuesto, se me ha quitado, ya que puedo hacer un montón de cosas con mi familia y amigos.
He recuperado la vida que tenía antes. Invito a la gente a conocer la medicina hiperbárica, es muy buena. Los tratamientos de los especialistas y los medicamentos no me funcionaron, y es muy difícil quitar las secuelas del COVID, pero gracias a la medicina hiperbárica esto ha funcionado. Lo recomiendo a muchísima gente, a todo el que pueda, a quien haya tenido estas secuelas, para que no las tenga más, cualquiera que sea la secuela. Si está la posibilidad de volver a tener la vida que teníamos, de hacer las cosas que hacíamos antes y de quitarnos todos los dolores, esta es una gran oportunidad.
Agradezco muchísimo a Lorena, que es una gran técnica, ha estado siempre conmigo. Todas las sesiones han sido súper amenas. La clínica que me trató es fabulosa. El trato desde la primera persona que conocí hasta la última ha sido estupendo».








